El pasillo de las puertas infinitas alumbra conocimiento sin límite que puede perseguirte toda la vida. Puertas donde aparece el alma humana universal pero no el alma de la sociedad corrupta y degenerada de nuestros días sino el alma de un bebé puro y virtuoso lleno de luz. Para entrar en el pasillo hace falta sensibilidad, valor e inteligencia. Además, se ha de entrar con la mente limpia, desapegada de la cultura decadente de nuestra época. Es un pasillo que el ser humano ha andado durante siglos y todos tenemos dentro pero la mayoría no tiene ni el valor ni el interés de conocerlo. Estoy seguro, amigo lector, que posees todas las virtudes para llegar a descubrirlo.

Buen viaje.