Lo que me dejé en la nieve

LA SILLA Me detengo, aterido,
en un pequeño pueblo de Noruega,
donde el silencio se abraza a la nieve.
Y el frío juega con el frío, y muere.
Lejos se ve un fiordo,
donde la nieve llega por el río.
Y andando veo, en una humilde casa
-con techo de madera, barro y paja-
a un hombre entrado en años que,
sentado en una silla.
Fuma tranquilamente mientras,
con más paciencia que entusiasmo arrima
la leña seca al fuego.
Y entre voluta y voluta de humo,
el viejo habla con sus pensamientos.
Blanco es el frío,
y en el aire se ha hecho invisible la nieve.
Más tarde se levanta de la silla
y, aunque por viejo le lloran los ojos,
sale a la calle y alza
la vista vertical al cielo. Y luego
echa a andar, muy despacio….
Hasta perderse por cerca del río.
Pero nunca supo la silla quién estuvo.

(Publicado en la Revista de Poesía “Piedra del Molino”).