Durante una cuarentena, un personaje distinto aparece cada noche en su habitación: una astronauta, unos duendes, una gata, un extraterrestre, una bruja, un robot, una payasa y hasta una dragona, un sireno, una moto… y otros que entretienen a la/el protagonista a la hora de dormir y le hacen pasar un buen rato.
Personajes que conocí en mi infancia, cuando al anochecer de los duros inviernos, mi abuela me contaba preciosos cuentos que me hacían soñar, aprender y disfrutar. Más tarde, los encontraba en los libros que leía en la biblioteca de mi pueblo y se volvieron mis amigos, aunque nadie los viese. Con ellos disfruté de aventuras como las que cuento.
Espero que también tú disfrutes mi libro, con esa ilusión lo escribí. Que cada personaje te haga una caricia o una cosquilla en algún lugar de muy dentro. Deseo que rías con la payasa, te compadezcas del pobre lobo, disfrutes la visita al castillo encantado…
Pero si no te gusta, lo dejas y coges otro porque libros hay muchos para elegir y no merecemos perder el tiempo con uno que no ofrece algo bueno. Lo mismo te digo con las personas. Así que… ¡a disfrutar de libros y personas que merezcan la alegría! (no la pena).